martes, 14 de febrero de 2017

Apartando las moscas


Y la mosca soy yo. Porque sin quererlo voy siguiendo trayectorias casi hipnóticas pero con d3903570fa9110be2bdd29ad34313cf1muy poca soltura y que no llevan a ningún lugar. Porque acudo donde no debo y cuando menos se requiere. Porque las moscas no son del agrado de todos. A veces he creído ser mosca, de tanto que me lo han repetido. Quizás sea algo más, un ángel, un águila, cualquier ser que vuela libremente y que tiene una capacidad inmensa de amar. Pero al final eres lo que quieran que seas, lo que te convenzan ser, lo que te rodea.
Me asusta pensar en mi destino y me asusta ver el lado positivo de todo. De este modo siempre se olvida lo hiriente y se ofrecen tantas alternativas, tantas oportunidades, tantos renaceres que terminas perdiendo el orgullo y la dignidad. A veces hay que dejar de sonreír, para que la comisura de mis labios y su capacidad de levantar mis mejillas muy alto, no permitan de nuevo arrugar y achicar mis ojos; de ese modo podré ver la realidad, y no la fantasía que yo más deseo.
By Jessik_Bokis

domingo, 5 de febrero de 2017

El realista ajusta las velas

 

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Uno se quejará de su suerte y con ceño fruncido se quejará del viento, de su fuerza y de su descontrol, de su frialdad y su imprudencia. Hay quien mira al anterior sonriéndole, animándolo y convenciéndolo de que todo cambiará a mejor, que es algo temporal, que el viento puede llegar a ser muy agradable en breve y por tanto puede calmarse y continuar.

Pero ni uno, ni otro, ninguno de los dos hará nada. Se ciñen a meditar su opinión. Se centran en emitir sus puntos de vista convencidos de ser poseedores de la verdad y de alguna forma se terminan complementando para avanzar lo mejor posible a través del viento.

Pero hay un tercero en cuestión. Odio hacer esto, pero lo llaman “realista”. Yo lo llamaré “el correcto”. Este último ha aprendido a no emitir un juicios previos a la nueva sensación. Pues no todos los vientos son iguales, no todos duran lo mismo y no todos son “vientos”. El correcto hace algo que realmente sirve. El correcto actúa y por tanto se centra en algo importante: “Cambiar la situación o actualizarla”. Del pasivo estado de las simples opiniones anteriores, él se centra en ajustar las velas. Ahora el viento es herramienta y no elemento incontrolable y perturbador.

El correcto, el realista, como quieras llamarlo, es quien domina la situación y actúa. Es quien realmente puede usar las palabras y las opiniones y hacerlas realidad. Él no habla por hablar, ni incumple sus presagios ni sus promesas. Porque él sabe cómo dominar la situación. Lo sabe y lo hace, y debes creerlo.

 

by JESSIK BOKIS