jueves, 16 de diciembre de 2010

¿Para qué?

...Si todo termina por esconderse... (sólo tengo que fijarme en mi caracol). Un segundo de valentía y a la mínima señal positiva... EL MIEDO (en su caso es entrar en contacto con una deliciosa hojita de lechuga... es rozarlo y esfumarse... luego ya sale, cuando tiene más confianza...). Ojalá tuviera un bonito y amplio caparazón... y no se  me apreciaría al poner esa estúpida cara de disimulo. 



Lo llamo miedo porque la gente precipitadamente asimila una sensación que es semejante a la que me refiero, pero no es para nada MIEDO. Es mucho mejor. Hay miles de sensaciones que te hacen sentir vulnerable, y casi es preferible que nadie sepa de eso. Ésta de la que hablo sería ideal si consiguiese un buen caparazón... esto no tiene sentido ¿verdad?.

-.¿El caparazón es para protegerte?, -. Más quisiera yo...

Para qué arriesgar la serenidad por un "no sé cuánto tiempo" de frenética dicha.... por un "posible", por un "imposible"... ¿para qué?.



2 comentarios:

  1. He leído varias entradas al azar. Un blog muy interesante :)

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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